“Campaña” Permanente

En la reciente edición de la revista Politics de Campaigns & Elections, viene un notable artículo de Roberto Izurieta y Yehonatan Abelson titulado “La Campaña Permanente”. En éste se describe sintéticamente, pero de manera muy acertada, el necesario traspaso de la tarea de comunicación de los candidatos al  ejercicio del gobierno. Con gran acierto resume la importancia de la comunicación para el líder, en el ejercicio de sus funciones como gobernante, para contar con el apoyo ciudadano a su gestión y políticas.

Aun cuando el artículo me parece de gran acierto, creo que vale la pena detenerse en cuestiones conceptuales respecto del término utilizadoComo lo entienden los autores y, ciertamente, un gran número de miembros y teóricos de la política, se resume en esta frase del artículo “… Por eso, muchas de las técnicas y ocupaciones propias de la campaña electoral deben permanecer durante el gobierno: esto es lo que se denomina ‘Campaña Permanente‘”. Es decir, para resumir la condición de que muchas de las herramientas que se utilizan durante la campaña deban ser utilizadas durante el ejercicio del gobierno, acuñamos una frase que, bajo mi perspectiva está equivocada.

Puede ser que ésta tenga un alto impacto debido a que en años recientes ha sido muy utilizada en entornos de análisis político, sin embargo, ese beneficio puede distorsionar una labor más compleja e integral como es la de la comunicación de instituciones públicas y de gobierno. Dado que nos encontramos en el área de la política, debemos asumir que la palabra campaña alude, directamente, a aquel ejercicio deliberado de un candidato por influenciar el voto o la toma de decisión de un grupo por su persona o partido. Por tanto, no podemos negar que la expresión tiene una connotación negativa, por cuanto identifica la comunicación durante el ejercicio de gobierno con aquella que se lleva a cabo durante la campaña. Una cosa es que tácticas y herramientas de un momento sean útiles en ambos, pero otra, no sólo distinta sino equivocada, sería dar a entender que son una misma cosa, lo que, por cierto, me parece que no son.

No es menester de estas líneas criticar el contenido del artículo, que insisito en que me parece de gran factura, sino despertar un debate serio y constructivo sobre la necesidad de erradicar la expresión de la “campaña permanente” como se la ha entendido. Lejos está de mi alcance llegar aquí a una definición de aquella que la pudiera reemplazar, pero me parece necesario manifestar una preocupación por el uso de la mentada frase (que ha sido acuñada en inglés y español, imagino que en otros idiomas igual), puesto que no hace sino distorsionar la teoría o, al menos, el debate respecto de las ideas de comunicación política.

La campaña permanente es uno de los aspectos centrales de la crítica al gobierno de Bush que expuso el ex secretario de prensa de la casa blanca, Scott McLellan, en su libro “What Happened: Inside the Bush White House and Washington’s Culture of Deception”. En éste, revela las consecuencias de llevar a cabo una real campaña permanente durante el ejercicio del gobierno, distinta de la “Campaña Permanente” que proponen Izurieta y Abelson, pero que por el sólo hecho de que no sean equivalentes, creo que lo más sano es dejar de utilizarla y buscar caminos apropiados para definir la comunicación antes, durante y después del ejercicio del gobierno.

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3 Respuestas a ““Campaña” Permanente

  1. Pingback: Comunicación Pública » Primer año de Obama y la campaña permanente

  2. El tema de la “campaña permanente” que plantea el artículo de Izurieta y Abelson y la distinción que levantas tú me parecen de lo más actual para los chilenos.

    Todos vimos que en esta elección presidencial, por primera vez (en mi opinión) la centroderecha ha hecho una campaña profesional y efectiva. Está por verse ahora, si el gobierno de Piñera 1) es profesional en sus comunicaciones y 2) si hace esa distinción que planteas.

    Sobre lo primero, no veo mucho paño que cortar. ¿Por qué no aspirar a una visión profesional y seria de la comunicación política si, a) le surtió un gran efecto durante la campaña y b) Piñera siempre ha sido profesional y pide lo mejor como empresario; por qué debería cambiar ahora su comportamiento? Ojalá que haya quedado en el pasado la época en que la derecha consideraba la comunicación como el betún insípido que se pone encima de la torta, el adorno, la frase “chori”.

    Lo segundo sí que me parece interesante. Se puede decir que Piñera ya está parado más lejos que cualquier otro político de derecha en la historia de Chile, por lo que sus pasos a partir de hoy no tienen precedentes de comparación. En buena medida, las definiciones que él dé van a ser las primeras definiciones de cómo entiende la centroderecha chilena la labor de un gobierno.

    Si Piñera opta por la errada definición de “campaña permanente” como el afán de buscar apoyo, reelegir a los suyos, aumentar su popularidad, entonces ese será el patrón contra el que se medirán todas las futuras acciones de la derecha política.

    En cambio, si entiende que algunas de las técnicas de la persuasión propia de una campaña se pueden aplicar para ganar el apoyo a ciertas políticas de gobierno, entonces habrá sentado no sólo un precedente para los futuros políticos de centro derecha, sino que, además, y creo que más importante, Piñera habrá comprado un seguro contra la corrupción de su gobierno. Si es capaz de hacer una distinción tan fina como que hay cosas que sólo se hacen en campaña para ganar una elección y que no se deben hacer cuando uno está en el gobierno, esa distinción tan fina y tan difícil, hace la diferencia entre un político que usa el aparato fiscal en su beneficio y el que lo usa en beneficio de aquellos que lo mandaron a trabajar allí.

    Muy buen blog. Ojalá y también armemos interesantes debates aquí o allá en el mío.

  3. Es de esperar que la profesionalización en el ejercicio de la comunicación de gobierno sea una de las tónicas de la nueva presidencia. No debiéramos pensar que será al contrario. Los indicadores que hemos visto en la prensa apuntan a ese camino. En la vereda opuesta lo que ha ocurrido con la última gran acción de comunicación anunciada por el actual gobierno, demuestra una desprolijidad que no sólo es falta de profesionalismo, sino que, allí lo grave, ensucia la relación entre el Estado y la ciudadnía y vulnera las garantías que tal vínculo debe tener. Aún hay tiempo para arreglar el embrollo. Veremos cómo se soluciona.

    Muchas gracias Jose Agustin por tu comentario.
    Sin duda pasaremos regularmente por tu blog.
    Saludos.

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